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miércoles, 10 de junio de 2015

LA MÚSICA REFUERZA LA CONEXIÓN ENTRE MARCAS Y CONSUMIDORES

En el marketing sensorial, la música es una importante herramienta de seducción. Ayuda a generar confianza entre el cliente y el establecimiento o marca, entretiene, recrea situaciones, marca ritmos de desplazamiento, etc. Es decir, ayuda a crear el ambiente necesario para estimular las ventas, gracias a que está fuertemente enlazada a las emociones.




Por una parte, la música clásica e instrumental sirve para relajar al oyente, dar sensación de confort y libertad, evocar emociones agradables y crear un apego a la marca. Todo esto influye en el cliente para que, por ejemplo, camine más lento y pase más tiempo en el punto de venta. De la misma  forma, al  estar en un ambiente agradable, es más susceptible a comprar.

En el opuesto se encuentra la música más rítmica, que pretende motivar o saturar los sentidos del comprador. Predispone a que se mediten menos las decisiones, limita el autocontrol e insta a realizar compras de tipo compulsivo.
Por ejemplo, en  un supermercado de Inglaterra, se dispusieron dos vinos, uno de origen francés y otro alemán. Los días en que se utilizaba música francesa de fondo, el 80% de los compradores eligió el vino de la misma nacionalidad. La mayoría de los clientes no asoció su compra al acordeón galo que sonaba por los parlantes. Los días con música alemana, el vino germano se vio favorecido en una proporción similar. Es decir, en la investigación aumentaba de 3 a 4 veces las probabilidades de comprar el vino que combinara con la música del lugar.
Una de las direcciones del llamado marketing sensorial, es generar una experiencia completa, que más que mensajes directos, actúen en el inconsciente del individuo, para que éste no perciba los estímulos ni se sienta instado a elegir y comprar.

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