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viernes, 28 de octubre de 2016

HALLOWEEN - FINAOS, LA NOCHE DEL 31 DE OCTUBRE



Halloween.

La noche más esperadas del año, tanto por los niños y niñas, como por los adultos. 
Se solían disfrazar con sábanas, llevando una calabaza en las manos con una vela en su interior, y con el conocido “¿Truco o Trato?” van de puerta en puerta, con “Trato” les deben dar dulces o caramelos, pero si dicen "Truco" se exponen a que los niños les hagan alguna travesura.
Muchos pubs, discotecas o locales de copas aprovechan esta ocasión para decorar sus espacios y ofrecer una fiesta diferente y sobre todo terrorífica para los adultos.
Muchos piensan que esta tradición es estadounidense pero no es así, es de origen celta.

Lo que hoy conocemos como la Noche de Brujas o Halloween, antiguamente el 31 de octubre, los celtas celebraban el fin de año con el Samhain. La palabra Halloween se empezó a usar en el siglo XVI y al parecer, es de origen escocés “All Hallow’s Eve” (víspera de Todos los Santos). Fue en 1840 cuando llegó a Estados Unidos, donde se hizo famosa, y fueron inmigrantes irlandeses los que la llevaron al otro lado del océano. Ellos colocaban una vela encendida dentro de una calabaza inspirada en la popular leyenda de «Jack el tacaño», que consiguió engañar al diablo. 


Cuando se realizó el primer desfile en Minnesota en 1921, hizo que esta celebración con el paso de los años se extendiera por todo el mundo.


Los Finaos.

En Gran Canaria, era la noche del año en la que las familias conmemoraban el recuerdo de sus difuntos en un ambiente de recogimiento y respeto en la que los mayores transmitían a las siguientes generaciones las historias de ausentes y narraban su memoria como preparatorio de la misa y visita al camposanto al siguiente día.

Era un momento en el que la familia se reunía en casa, "de puertas adentro", y aprovechaba para realizar las tareas propias de la época del año, como recoger castañas, partir almendras y desgranar millo.

Las castañas asadas en brasero o guisadas con agua y matalauva eran comunes en todos los municipios, aunque también cada zona degustaba sus productos típicos como almendras, nueces y manzanas.



Al caer la tarde de la víspera, reunidos en la casa familiar al calor de la cocina, se recordaba a los fallecidos. Algunos mayores de la familia aprovechaban la ocasión para meter miedo a los niños, con historias y cuentos de brujas.

Esta tradición se sigue celebrando en muchos de los municipios de la isla, donde se asan castañas para todo el pueblo y visitantes.

Las costumbres y tradiciones son un conjunto de oportunidades para estrechar vínculos afectivos en la familia, recordar nuestras raíces y preservar nuestra identidad, aunque también debemos apostar por la interculturalidad ya que enriquece a las personas en todos los aspectos.

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